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MONTURQUE: Destino inicial, recuerdo permanente e imborrable

Los primeros alcaldes democráticos de Monturque en la legislatura 1979-1983: Juan Molina Sánchez (centro), Bernabé Galán Sánchez (a la derecha) y Antonio Luque Prados (a la izquierda). Foto cedida por D. Bernabé Galán.Dr. Bernabé Galán
Médico y ex-Alcalde de Monturque
http://bernabegalan.blogspot.com

Hace unos días, el equipo de redacción se puso en contacto conmigo informándome de la aparición del periódico digital de Monturque a la par que me invitaba a participar. La ilusión que me produjo recibir noticias de mi segundo pueblo (el primero siempre es donde naces) fue inmensa.  Me apunta que coincidiendo con el 30 aniversario de mi paso por la Alcaldía de Monturque podría escribir unas líneas sobre aquella experiencia y compararla con la situación actual.
Aunque esta faceta, la de Alcalde, en mi vida en Monturque fue accidental, confieso que mi paso por nuestro pueblo ha sido la mejor y más hermosa experiencia que puede sentir una persona. Yo estaba entregado las 24 horas del día al pueblo. Lo mismo atendía un problema médico en el despacho de la Alcaldía que un problema municipal en la consulta. Es mi destino: servir a los demás. Y me encontré, nos encontramos mi familia y yo, con la belleza enfrente: un hermoso pueblo y unos vecinos encantadores, sencillos, solidarios, transparentes, que nos querían. ¿Cómo me iba a negar a responder a una demanda mayoritaria para que me presentase para ser Alcalde? Lo hice con la condición de no ir el primero en la lista, ya que yo quería que fuese alguien nacido en Monturque, aunque muchos decían que yo parecía más de Monturque que muchos nacidos allí. No sabéis lo que me gratificaba escuchar estas palabras.

Bueno, pues ya estoy metido de lleno hablando de Política Municipal, como me han pedido, aunque de lo que me gustaría era hablar de mi vida, mis vivencias, mis desvelos, mis preocupaciones, mis alegrías, etc, etc que me produjo el vivir en ese monte dichoso ejerciendo como Médico las 24 horas del día. Prometo que lo haré en otra ocasión más adelante.

Se convocan las elecciones en 1979 y comenzamos a movernos los miembros del Partido Socialista de Andalucía (PSA), del que yo era el Secretario General Local,  para configurar nuestra lista. Buscamos a las personas que pensábamos eran las idóneas para poner en marcha un proyecto de apertura, participación, colaboración, información, formación, responsabilidad y satisfacción que beneficiara al pueblo en la nueva andadura democrática que comenzábamos a ir conociendo. Al final conseguimos elaborar una magnífica lista. En ella tambien hubiesemos querido que fueran muchos de los que se presentaban en la otra lista, la de la Unión de Centro Democrático (UCD). Precisamente con los tres primeros de esta última habíamos hablado para que fuesen en la nuestra, pero el compromiso familiar de Antonio Luque Jiménez con el que después fue Alcalde de Lucena que lo captó antes que nosotros, supuso la presentación de dos listas. En este detalle se ve con claridad que quienes nos presentamos a aquellas elecciones en Monturque lo hacíamos pensando en el pueblo, y lo mismo nos daba ir en una lista que en otra. Todo el mundo sabe que ningún Concejal ni ningún Alcalde, al menos mientras yo estuve allí, cobramos un solo céntimo del Ayuntamiento. Existía una dotación presupuestaria para la Corporación, que no tocábamos si no era para ayudar a algún vecino que había sufrido alguna desgracia personal o familiar, arreglar alguna calle a la que no alcanzaban las ayudas oficiales o el presupuesto municipal, o bien para actos culturales: es conocido y supongo que recordado que con ese dinero compramos una máquina de cine y que proyectábamos gratuitamente cuatro películas a la semana (los sábados y domingos). También se recordará por los más mayores que colocábamos las cuentas del Ayuntamiento y las cuentas de esta partida de gastos, en bares, tiendas y tablones de anuncios. Con esta medida de transparencia no estaba de acuerdo el entonces Secretario de la Corporación, D. José Fernández, aunque pronto le demostramos que estábamos en el Ayuntamiento para servir al pueblo y para gestionar el presupuesto de los vecinos y la confianza que ellos habían puesto en nuestras manos, y que tenían que estar informados donde se empleaban sus dineros.
A pesar de mi distancia ideológica con D. José Fernández, era una persona a quien yo apreciaba, a pesar de haber hecho un comentario desafortunado, creo que inocentemente, la noche del recuento electoral y de la victoria del PSA. Se comportó siempre como un trabajador eficiente en su puesto de trabajo, y nos asesoró convenientemente, aunque a veces lo hiciera en contra de sus convicciones, pero cumpliendo asépticamente con su deber. Por eso, le concedimos a él y no a otro la plaza en propiedad como Secretario de la Corporación; algo que él  no se esperaba y de ahí el emocionado agradecimiento posterior.

Comenzamos nuestra andadura como concejales organizando una fiesta en la Plaza de la Constitución, con las puertas del Ayuntamiento abiertas de par en par. En esta fiesta expusimos nuestros objetivos. Fundamentalmente eran: 1. Cortésmente agradecimos a los concejales salientes (de la etapa pre democrática) su trabajo por el pueblo. 2. Dejamos bien claro que entrábamos en el Ayuntamiento a servir a Monturque y a los monturqueños, y fue decisiva la frase que pronuncié señalando una alcayata que había en la puerta del Ayuntamiento: “En esa alcayata se cuelgan los partidos políticos cuando entramos en esta Casa de todos. Aquí entramos a servir al pueblo”. Y así fue al menos que yo conozca, en aquella legislatura y se puede consultar: Todos los acuerdos que se tomaban en los plenos eran por unanimidad, no importando quien hiciera la propuesta. 3. El otro objetivo fundamental era dar un mensaje a la población de que el Ayuntamiento era de todos, que estaba abierto a todos y que todos podían participar.

No quiero seguir describiendo mis recuerdos sin nombrar a los artífices de que se hiciera realidad el cumplimiento de los objetivos. Entonces la población no llegaba a los dos mil habitantes (le faltaban tres) y solo correspondían nueve concejales. El censo electoral era de 1303 electores, y en aquella ocasión se contabilizaron 1053 votos, lo que suponía una participación del 80.81 % y se abstuvieron 250 personas (19.19 %). Como he dicho antes, nos presentamos dos partidos y sacamos el PSA 627 votos (60.12 %) por lo que nos correspondieron 6 concejales, y la UCD 416 votos (39.88 %) correspondiéndoles 3 concejales.
Los nombres de aquellos históricos nueve concejales son por orden alfabético de apellidos: Ricardo Ariza Granados (PSA), Francisco Arjona Jiménez (PSA), Juan Díaz Sánchez (PSA), Bernabé Galán Sánchez (PSA), Francisco Antonio Jiménez Capote (UCD), Antonio Luque Jiménez (UCD), Antonio Luque Prados (PSA), Juan Molina Sánchez (PSA), José Rueda Rueda (UCD). Posteriormente, tras la dimisión por motivos de salud de Juan Molina (PSA), entró Catalina Maria Romero Muñoz (PSA), y tras mi dimisión por traslado como Médico a otra población, entró Francisco Jiménez López.

A bote pronto y para no eternizar este recordatorio, sintetizaré los logros que se alcanzaron o que se iniciaron y que yo recuerde. Seguro que se me olvidan muchos. La verdad es que no trabajábamos pensando solo en lo inmediato, y así lo planificábamos, sino mirando al futuro, aunque supusiéramos que en el futuro no estaríamos nosotros, pero otros lo harían si se lo dejábamos preparado y planificado.

Con un presupuesto mínimo e irrisorio comparado con los de hoy día, hicimos verdaderos “milagros” y comenzamos a cambiar a nuestro pueblo.

Recuerdo que promovimos una asociación de amigos de la Cabalgata de Reyes, en la que participaba todo el mundo. Terminamos de construir la Casa de la Cultura, tantos años parada, (un día contaré la anécdota que protagonicé y que hizo que nos dieran el dinero para su finalización).

Promovimos la construcción del Cuartel nuevo de la Guardia Civil (hay otra anécdota que contar del día de la inauguración entre mi persona y el Gobernador Civil de entonces). Se animó a los bares y actividades molestas, insalubres, nocivas y peligrosas que existían dentro del casco urbano a adecuarse a la ley, con lo que mejoró ostensiblemente el bienestar de todos.

Comenzamos la andadura de la reconstrucción de la Torre del Castillo, los Paseíllos y las Cisternas Romanas (Tengo fotos subidos en lo alto de la torre con los Académicos que vinieron de Córdoba, lástima que la obra de mi casa me las tiene perdidas dentro de una de las miles de cajas en un local provisional. Cuando las encuentre os las enviaré). Permutamos los terrenos del Cuartel Viejo y Falange.
Fui nombrado por el Ministro del Interior miembro de la Comisión de Colaboración del Estado con las Corporaciones Locales (ya podéis intuir lo que suponía que un monturqueño estuviese en la comisión que repartía los fondos provinciales que venían del Estado). Los vecinos comenzaron a hablar en los plenos: fuimos el primer Ayuntamiento de España que instauró la participación ciudadana directa, de esta manera.
Pero tal vez lo más importante para la economía del pueblo fue la decisión de ACORSA de establecerse en Monturque. Y esto también lo conseguimos quienes estábamos entonces en el Ayuntamiento. Logramos que ACORSA se instalara en MONTURQUE sin ofrecerles nada. Bastó con que les dijéramos a los dirigentes que vinieron, que el pueblo de MONTURQUE era pobre y no podíamos darles terrenos ni luz como les daban otros pueblos como Lucena o Cabra, pero sí les dejé claro que yo ponía la mano en el fuego por los monturqueños y podía asegurarles que trabajarían seriamente y que levantarían la empresa. Tuve que hablar de una manera muy convincente sobre la idiosincrasia de los monturqueños que la realidad es que lo conseguimos y ACORSA se instaló aquí. No sé cuantos puestos de trabajo tanto directos como indirectos ha supuesto para nuestro pueblo, pero creo que ha sido muy beneficioso.
Quiero recordar que también hicimos algo en la Romería de San Isidro y lo que al parecer nos salió mal fue la compra a medias con el Ayuntamiento de Moriles de unos terrenos para establecer allí el vertedero de basuras de ambos municipios y que luego a los años hubo que clausurarlo. Otra cosa que tampoco salió bien fue el cambio de fecha de la Feria, que supuso que la de 1980 fuese una feria familiar y con pocas atracciones, aunque eso se solucionó al año siguiente.
No todo puede salir bien, pero lo que hacíamos era siempre pensando en el bienestar de nuestros vecinos y en la mejora de sus condiciones de vida.

Bueno, voy a dejar de escribir mis recuerdos. Pretendía escribir un artículo de opinión comparando el Ayuntamiento de entonces con lo que vemos en la actualidad, pero los sentimientos me han traicionado y me he extendido. Creo que el buen lector sabrá sacar conclusiones jugosas.

Había comenzado a escribir este artículo con la frase “Llegué como Médico a Monturque el 21 de Octubre de 1975…” pero he ido escribiendo encima de ella lo que antecede y se ha ido pasando línea a línea al final. Este desplazamiento de línea me reafirma en la permanencia de mi recuerdo de Monturque, en mi entrega y disponibilidad presente y futura y sobre todo mi cariño. Esta etapa que comenzó el 21 de octubre de 1975 aún no se ha cerrado en mi pensamiento ni en el de mi familia. Ni se cerrará nunca.

1 Comentario

  1. ACLARACIÓN A DOS PÁRRAFOS DE ESTE ARTICULO

    Me pongo en contacto, en esta ocasión, con los lectores de Monturque.info para aclarar unos párrafos el artículo que escribí con motivo de la puesta en marcha de este magnífico medio de comunicación de nuestro pueblo, que al leerlos pueden dar pie a malas interpretaciones, lo que puede dañar la memoria de personas que ya no están con nosotros, y el disgusto de sus familiares. Pido perdón encarecidamente si así ha ocurrido. .
    Por ello quiero aclarar unos párrafos que aparecen en el articulo de opinión que titulé “MONTURQUE:Destino inicial, recuerdo permanente e imborrable”. En el mismo hago alusión a mi relación con el entonces Secretario del Ayuntamiento, Don José Fernández (qepd), que como repito en el mismo, era una “persona a quien yo apreciaba”, que “nos asesoró siempre convenientemente”, que “se comportó siempre como un trabajador eficiente en su puesto de trabajo”, etc. A lo que añadiría que fué fiel a sus convicciones, prestándose siempre leal y honestamente con la Corporación Municipal que tuve el honor de presidir.
    He de aclarar varias frases:
    1) Cuando comento que D. José Fernández no estaba de acuerdo con la “medida de transparencia” de exponer en bares o tiendas las cuentas del Ayuntamiento, lo digo porque a él no le parecía bien los sitios de la exposición, ya que para eso estaba el tablón de anuncios del Ayuntamiento. No por ningún otro motivo. Ejemplo de transparencia y eficiencia era el hecho de que él tenía siempre al día siguiente elaborada y preparada a la firma el acta del pleno del día anterior y el estado de cuentas al día.
    2) Si escribí que la noche del recuento electoral hizo un “comentario desafortunado”, tendría que haber escrito “desacertado o inoportuno” porque, dentro de su libertad de opinión, era respetable lo que dijo aunque inoportuno a los oídos de quienes lo oyeron. Y era comprensible que lo hiciera ya que el hecho de llegar al Ayuntamiento un grupo de personas nuevas, sin experiencia y con otras ideas, podía causar incertidumbre en alguien que había dedicado toda su vida al Ayuntamiento de su pueblo. Ese comentario, por supuesto y como demostramos posteriormente, fue olvidado y quedó solo como una anécdota sin importancia.
    3) Acerca de la obtención de la plaza de Secretario, lo escrito puede llevar a pensar que le dimos la plaza gratuitamente. Nada más lejos de la realidad: Don José Fernández tenía las oposiciones aprobadas y podía optar a la plaza, como hizo, al igual que otros candidatos, entre los que la Corporación Municipal tenía que elegir uno. Fue elegido él para ocuparla precisamente por las características de su persona, descritas en aquel y este artículos, como eran su entrega, eficiencia, lealtad y amor a su pueblo..
    Con estas líneas he querido aclarar esas frases que pudieran ser interpretadas de una manera distinta a como en realidad ocurrieron los hechos, pidiendo perdón a quien, al leerlas, pudiera haber herido sus sentimientos.

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