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Entrevista a José María Rojas, barbero

El próximo día 30 de diciembre cerrará sus puertas uno de los establecimientos más emblemáticos de Monturque: la barbería de José María Rojas García, debido a su jubilación.

Después de 44 años cortando el pelo y afeitando a varias generaciones de monturqueños, José María Rojas ha vivido un sinfín de anécdotas y conversaciones en el pequeño local de la calle La Plata donde ejercía su profesión y que ya había ocupado su padre, convertiéndose así en casi un centro social y de debate entre clientes y asíduos.

En estos últimos días de trabajo, antes de su merecido descanso, José María ha accedido a atendernos amablemente para responder a unas preguntas.

¿Cuándo y dónde empezó a ejercer como barbero?

Empecé la profesión de barbero desde niño, junto a mi padre, aquí en el mismo local en el que estoy trabajando y que por entonces regentaba mi padre. Mi padre aprendió de mi abuelo, que también era barbero y yo aprendí de él. 

Al principio, lo que yo hacía era enjabonar la cara de las personas y quitarle la espuma con una navaja de afeitar con la hoja de caña para ir practicando, y para ir cogiendo posiciones, posturas y habilidad. Hasta que un día un familiar, el hermano de mi madre, me dijo “coge la de verdad” y mi padre contestó “no, no por Dios, todavía no, ¿qué quieres que el chiquillo te de un corte?”; total que la cogí y con mucho cuidado comencé a hacerlo así. El corte del pelo lo aprendí posteriormente.

¿Qué le atrajo de este trabajo en un primer momento?

Cuando era pequeño salía de la escuela y me venía a la peluquería junto a mi padre. Aquí manteníamos unos buenos ratos junto a los clientes hablando con ellos o me hacían bromas, y así me empezó a gustar, alternando el colegio con la barbería.

¿De quién aprendió la profesión?

La profesión la aprendí de varios maestros. Mi padre fue la primera persona que me enseñó y me inició en el mundo de la barbería. A los 18 años me fui a Cataluña para adquirir más conocimientos y perfeccionarme, donde tuve dos maestros más, hasta agosto de 1973. Después estuve en Córdoba, donde trabajé en otra peluquería y adquirí nuevos conocimientos de otro maestro. De cada uno de ellos adquirí unos conocimientos y técnicas, pero aparte a lo largo de tu vida profesional vas puliéndote y experimentando.

¿Cómo ha cambiado la peluquería en todo este tiempo?

Yo he pasado por seis o siete modas, las modas son rotativas. En principio con mi padre eran los cortes de pelo tradicionales higiénicos que se cortan con máquina por detrás, y que ahora han vuelto; después vino la melena larga, los punkis, los rapados y así pasando una moda por otra. Un peluquero se debe adaptar a todas ellas, aprendiendo las técnicas; conocer las técnicas antes era más complejo ya que en un concurso no podías ver lo que hacían otros peluqueros porque estaban a cierta distancia de donde uno se encontraba; hoy en día gracias a los DVD’s pueden aparecer nuevas, aprenderlas y recordarlas más fácilmente.

Durante muchos años ha sido el único barbero en nuestra localidad. ¿Qué se siente al pensar que prácticamente todas las cabelleras masculinas de varias generaciones de monturqueños han pasado por sus manos?

Me siento muy orgulloso de mi profesión y le doy las gracias prácticamente a todo el pueblo, así como personas de Moriles, Lucena, Cabra y otros lugares por haber confiado en mí y ser fieles durante 44 años, desde abril del 74, fecha en la que comencé a trabajar en Monturque.

He cortado el pelo a familias de varias generaciones, que yo recuerde las más extensas son la familia de Clemente Sánchez, atendiendo a miembros de cuatro generaciones, y la familia Fernández Hurtado, de cinco, contándole el pelo desde el abuelo hasta el bisnieto.

Y en estos últimos días uno lo pasa mal puesto que se despiden, tanto adultos como niños, haciéndome regalos y fotos, tocando los sentimientos por dejar una profesión en la que he estado tantos años y tanto me ha gustado.

¿Sabría decir a cuantas personas ha afeitado o cortado el pelo?

Es muy difícil de calcular con exactitud. Una vez, antes de que mi hijo estuviese en Moriles, estuve dando un ticket por cliente y pedí a la imprenta un paquete de 7.000 tickets, por lo que a grosso modo yo calcularía unas 1.500 personas que a lo largo del año volvieron al menos cuatro o cinco veces. Posteriormente bajó el número por establecerse mi hijo en Moriles, ya que muchos de mis clientes comenzaron a ir allí.

¿Y a cuantas ha llegado a atender en un solo día?

Recuerdo en un puente que me fui a Córdoba de cena y tuve que regresar temprano porque sabía que al día siguiente se me iba a acumular el trabajo. Aquel día corté el pelo a 40 personas, con muchas horas de trabajo desde primera hora de la mañana hasta las once de la noche. En muchas ocasiones se te van entre 12 y 14 horas de trabajo continuo.

¿Recuerda a algún cliente en especial?

Hay muchas personas singulares que han pasado por aquí; en estos últimos años están Antonio Gerardo y Antonio Raya (padre), que han estado muchas horas aquí conmigo mientras trabajaba, contando sus historias cuando eran jóvenes. Venían a la peluquería como punto de encuentro, continuando después su rutina diaria; anteriormente recuerdo muy buenas personas como Clemente padre y Joseíto Rojas que tenía una gracia natural y era una genialidad.

Suponemos que no habrán faltado anécdotas, ¿podría contarnos alguna?

Si yo hubiese tenido la curiosidad de anotar todas las anécdotas y casos graciosos que han ocurrido, casi hubiese escrito un libro, ya que con personas como las que he citado anteriormente siempre han soltado alguna genialidad.

Nos podría responder a esta cuestión que interesaría a algunos: ¿quién pela a un peluquero?

Esa pregunta me la ha hecho mucha gente. Pues me gustaría comentar que yo mismo me he cortado el pelo, ya que uno conoce las técnicas y la visión de los espejos, aunque no queda tan bien como uno espera. De siempre me he dirigido a compañeros de profesión de Lucena o Cabra y les he pedido el favor de cortármelo y yo también se lo he devuelto. Ahora me corta el pelo mi hijo y yo a él.

Se dice que la barbería es un centro de opinión y debate de todo lo que se cuece en el pueblo ¿qué nos puede decir al respecto?

Que es cierto, aquí se habla de cosas que han pasado o están pasando, algún problema que ha aparecido en alguna familia, temas de hermandades, campañas de caza,… muchas veces vienen los clientes con la necesidad de hablar, ya sea bien o mal, de los médicos, los políticos, los curas o cualquier vecino. Principalmente son las del pueblo, pero también las que ocurren fuera a nivel nacional como fútbol, política o economía.

Pero la peluquería no solamente es un lugar donde se habla de noticias que aparecen, sino que también se convierte en una especie de academia o universidad: aquí he atendido a jardineros, agricultores, albañiles, cazadores, jueces,… hablando también de temas variopintos, dependiendo de la profesión o actividad de ocio de cada uno, prestando atención por ejemplo a técnicas de jardinería, de construcción, nuevas normas que unas veces parecen buenas y otras no, etc.

¿Qué es lo que más le ha gustado de su trabajo?

Aunque la profesión en sí me ha gustado siempre, lo que más gustado de todo ello es el ambiente en el que he estado trabajando; aquí nunca me sentido solo, sino que me he sentido muy a gusto. La barbería presenta siempre un ambiente de tertulia muy agradable, donde viene gente a diario simplemente para hablar, se sientan y mantenemos largas conversaciones de horas, incluso en momentos en los que no tengo clientes a la espera, me siento en la silla y mantenemos una charla de lo que sea.

¿Lo echará de menos?

Si, claro que lo echaré de menos puesto que ha sido parte de mi vida.

¿Se siente orgulloso de que uno de sus hijos haya elegido esta profesión?

Hombre…desde luego, ya es el cuarto en la familia: mi abuelo, mi padre, yo y él. Antonio estuvo dos años en Córdoba estudiando peluquería más otro año que hizo perfeccionamiento; después de eso estuvo un tiempo conmigo en Monturque hasta que montamos la peluquería en Moriles, donde lleva 17 años. Y seguramente cuando yo me jubile muchos de mis clientes se dirigirán a él.

¿A qué piensa dedicarse después de su jubilación?

Quiero hacer un curso básico de informática para defenderme con el ordenador, ya que con el trabajo nunca he tenido tiempo. También quiero ir a Cabra alguna que otra tarde, junto a mi amigo Paco Olmo, al Centro Filarmónico donde hay personas con las que poder tocar instrumentos y aprender cosas nuevas. También me gustaría dedicar tiempo a mi familia y hacer algunos viajes con mi mujer.

Hace unos días, José María ha colgado un cartel en la barbería con el siguiente mensaje:

“Cuando se vislumbra cercano el fin de mi vida laboral, que tendrá lugar (D.M.) el día 30 de próximo mes de diciembre, quiero agradeceros a todos la confianza y fidelidad que me habéis prestado durante tantos años de profesión. Se marcha el peluquero pero se queda el amigo.”

Desde Monturque.info sólo nos queda agradecer a José María su amabilidad y disponibilidad para hacer esta entrevista, deseándole la feliz jubilación que se merece. Nosotros, como clientes suyos, también le echaremos de menos.

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4 Comentarios

  1. Me ha encantado la entrevista, yo conocí a su padre y cuando el empezaba a llevar la peluquería un buen profesional y amante de su trabajo.
    Me alegro que pueda ahora disfrutar de la merecida jubilación y tener tiempo para lo que realmente le apetezca realizar.
    Enhorabuena a la revista por su buen hacer e informar a los Monturqueños aunque vivamos lejos.

  2. José Maria…que ilusion me ha hecho leer tu entrevista. Tambien conoci a tu padre y madre, que por cierto somos parientes. Me alegro mucho de que hayas llegado a esta nueva etapa de tu vida…y como vida solo hay una…VIVELA rodeado de los que te quieren. Un abrazo parati y familia

  3. Felicidades!!! Por tener la libertad de disfrutar más de tu tiempo y por haber sido afortunado de poder trabajar mucho. Un abrazo tito!

  4. Una grandísima persona y gran profesional. Se echará de menos poder acudir a la peluquería y compartir ratos. Le deseo todo lo mejor en esta nueva etapa vital, en la que sin duda podrá disfrutar del tiempo libre. Abrazos.

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